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Consejos

Los pensamientos son como nubes

¿Alguna vez has imaginado que los pensamientos con como nubes? Puede parecer algo payaso de creer a primera vista, pero en realidad es una bonita metáfora. De hecho, si imaginamos los pensamientos como nubes quizás todo se haga más fácil. Te puedo dar un ejemplo de ello con una experiencia personal.

Me rompieron el corazón. Parece algo difícil de creer ¿cierto? se supone que si ya tengo una pareja estable que me quiere y aprecia tanto, no debería tener el corazón roto. Pues te recuerdo que hay otras formas de tener un corazón roto, y que muchas veces quién más acelera ese proceso es uno mismo, cuando nos atormentamos con miles de pensamientos.

Ya hice un post en este blog comentando que soy una persona bastante intensa. Me gusta compartir emociones y experiencias con personas queridas para así tener aprendizajes y momentos agradables. Pero como cualquier ser humano, también me decepcionan, me lastiman y muchas veces termino con el corazón roto por traiciones o actos que no me esperaba de alguien.

Lo curioso de este tema es que muchas veces, termino más lastimada por lo que me imagino rápido en mi mentecita que por lo que realmente sucede. Y estoy segura que quizás a ti también te ha pasado en algún momento. Por eso te invito a imaginarte por un momento que todo eso que pasa por tu cabeza son solo nubes…

La mente como el cielo

Esta dinámica la aprendí con mi terapeuta y luego la volví a escuchar en la app de Headspace. Es más, también la mencionan en un episodio de la serie de meditación de Headspace que hay en Netflix. La base de todo esto es imaginar que nuestra mente es como el cielo.

Cuando miramos al cielo, vemos un espacio bastante extenso que mayormente tiene tonalidades azules, pero también pueden ir variando en colores más grises o blancos. También vemos como se transforma cuando llega la noche, e incluso como todo varía dependiendo del clima.


¿Qué hacer cuándo te sientes desanimado y tu rutina debe continuar?


Al igual que el cielo, nuestra mente también funciona como algo extenso que varía muchísimo acorde a miles de funciones neurológicas. En pocas palabras, nuestra mente es un universo entero que merece atención.

Al igual que el cielo, nuestra mente puede estar muy nublada

¿Qué sucede cuando llueve? Al mirar al cielo, lo vemos bastante nublado, gris, cargado con muchas nubes y en algunos casos rayos y fuertes relámpagos que pueden ocasionar tormentas. ¿Y qué pasa si lo asociamos a nuestra mente cuando está cargada de pensamientos?

Imagina que los pensamientos son como nubes. Cuando el cielo está despejado, esas nubes solo van pasando con ligereza ¿cierto? Lo mismo pasa con nuestra mente cuando está tranquila, pues esos pensamientos son solo eso, nubes ligeras.

Foto: Josh Sorenson

Pero cuando hay tormenta en nuestra mente, todos esos pensamientos se mezclan, al igual que las nubes, y es ahí cuando empezamos a tener emociones desbordadas. Por eso terminamos en llanto extremo, rabia, miedo, etc.

Aun así, ¡No hay nada de malo en tener tormentas! ¿Qué sería del planeta sin las lluvias? Lo mismo pasa en nuestra mente. ¿Qué sería de nosotros sin sentir la tristeza, el dolor, la rabia, el miedo? Son emociones esenciales.

Luego de la tormenta, puede venir la calma y un cielo despejado

Aunque suene bastante cliché, recuerda que las tormentas no son eternas.

“Después de la tormenta, viene la calma…”

Creo que es conveniente tratar de mantener ese enfoque. Siempre que sientas que tu mente se convertirá en una tormenta, no te obligues a hacer el cielo despejado. Recuerda que los pensamientos son como nubes y que por lo tanto, no pueden pasar más allá de eso. No son más que eso, una idea que pasa por la cabeza, y al igual que las nubes, podemos dejar que pasen de largo como si nada.

Foto: Kenrick Mills

Puedes darte unos minutos para ti mismo y cerrar los ojos. Tratar de entender esa tormenta, porque quizás ahí solo esté escondido algo que has sumergido por mucho tiempo y no logras descifrar.

De todas maneras, solo escribo esto como consejera. Queda a tu disposición lo que hagas, pero ten por seguro que ese cielo despejado en la mente no es imposible.


El problema con ser intensa


Los pensamientos son como nubes y no tienen que afectarte a juro

Como ya he mencionado varias veces, si comparamos los pensamientos a las nubes, entonces al igual que ellas podemos permitir que pasen de largo y no nos afecten tanto.

Los pensamientos son necesarios para todo, por eso la idea no es reprimirlos o hacer como que no existen. La metáfora con las nubes me parece hermosa porque ciertamente se refiere a eso, a observarlos como espectador para entender mejor cómo nos sentimos y así no aturdirnos ni reprimirnos nada.

Quizás de esta forma, sea más sencillo también evitar que esa “roptura de corazón” duela tanto ¿no crees?

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