Reseñas Musicales

Morrissey en Lima 2018: Una noche inolvidable

Nada mejor para muchos melómanos que ir a un concierto de su artista favorito. En mi caso me tocó ver a Morrissey en Lima, lo cual se trató de una experiencia extraordinaria que no se me borrará de la mente.

Este concierto valió la pena cada sol, y por eso les traje este breve post para relatarles cómo fue este encuentro musical mágico y apreciado para mi y para muchos fanáticos de este artista.

Para comenzar, la fanaticada de Mozzy en Perú es grande, más de lo que pensaba. Si bien en Venezuela igual era conocido, creo que no se compara a lo conocido que es en este país sureño. Eso es algo que agradezco, porque gracias a ese factor, pude verlo en concierto.

Otra cosa para destacar antes de dedicarme a detallar el concierto, es que Morrissey NO TUVO TELONEROS, solo fue él quien se presentó. Hubo una breve introducción con videos musicales resumidos de grandes artistas que han sido inspiración para el británico, entre esos Patti Smith, David Bowie y hasta compositores clásicos de los años 50 (sobre todo italianos).

Creo fielmente que esa introducción fue apropiada para presentarnos el gran artista que es Morrissey en la actualidad, porque al fin y al cabo todos nos inspiramos de algo.

 

La entrada triunfal de un genio

Apenas se apagaron las luces y salió Morrissey por un lado del escenario, dando sus primeros pasos al micrófono, yo no lo podía creer. Fui al concierto con una amiga y ella tampoco podía creerlo y gritaba muy emocionada, no era para menos. A pesar de la sencillez de Morrissey, todo el anfiteatro gritó de alegría al ver salir a este genio inglés.

Con una voz dulce y dirigiéndose a nosotros nos dijo “canto para ti”, y al instante arrancó su concierto con “William It was Really Nothing”, un clásico de The Smiths que sirvió bastante bien para dar inicio a lo que sería una noche mágica y melancólica.

Los músicos de la banda hicieron un buen trabajo, sobre todo el guitarrista Boz Boorer al simular muy bien los increíbles acordes que en algún momento interpretó Johnny Marr en los 80s.

Su segundo tema, “Alma Matters”, fue bien recibido y todos cantamos esta canción fuertemente porque es inevitable sentir nostalgia por los inicios de Morrissey como solista. Yo claramente ni había nacido, pero mi hermana sí, y a pesar de que ella no fue fanática, fue una de las que me inició en este meollo de amar tantos artistas ochentosos.

Pero definitivamente, con letras como “to someone, somewhere, alma matters in life, body and soul, in part and in whole” Morrissey fue quien más conquistó mi corazón (súper cheesy, lo sé).

Para continuar el concierto con energía, Morrissey se arriesgó a cantar “I Wish You Lonely” de su último disco, “Low in High School”. No muchos la cantaron porque quizás no es un hit clásico del artista, pero igualmente la gente lo aplaudía y ovacionaba a cada rato. Para recobrar los ánimos del público, Mozzy cantó “Is It Really so Strange?”, otra joya smithie que llenaba de nostalgia a más de uno.

 

Estruendo y talento en un solo escenario

La fuerza vocal de Morrissey siguió vigente con canciones como “Hairdresser on Fire”, la cual todos en el anfiteatro recordaron al instante. Luego pude emocionarme mucho mientras cantaba “Sunny”, porque además de ofrecernos una voz tan melodiosa, nos dejó de fondo la foto de un gatito porque bueno, ya sabemos lo mucho que Morrissey ama los animales al punto de ser un vegano acérrimo.

Luego llegó uno de los momentos más estruendosos y sensacionales de la noche: cuando cantó “How Soon is Now?”, porque además de ser quizás el éxito más sonado de The Smiths, también hubo una puesta en escenario excepcional y los instrumentos sonaron fantástico. Creo que acá los músicos se lucieron bastante.

Con “Break up the Family” Morrissey nos mostró su lado pícaro con congas y una imagen en el fondo que decía “Step Dad Papi” -como estampado quedaría fenomenal-, y fue un buen abre-boca para su último single, el cover de The PretendersBack on the Chain Gang”.

Y como nunca falta su toque de activismo en un concierto, Moz cantó esta vez “The Bullfighter Dies” con imágenes de embestidas de toros hacia algunos toreros. Crudo, pero sincero, como solo él puede serlo.

 

Cuando decidí llorar con Morrissey

De por sí durante todo el concierto la emoción que tuve fue de otro mundo. Me costó asimilar varias veces que estaba viendo bastante cerca a mi artista favorito desde hace muchos años. De hecho, admito que me dio rabia que el celular no tuviera la mejor cálida para las fotos y videos, porque realmente fue extraordinario.

Cuando cantó “If You Don’t Like Me, Don’t Look at Me” todos nos divertimos y alegramos con su irreverencia, sobre todo cuando confesó que quisiera tener esa frase en su tumba.

De aquí, siguió con “Munich Air Disaster 1958” para abrir paso a una serie de temas inolvidables de sus inicios como solista, tales como “Dial-A-Cliché“, donde más de uno pudo conmoverse al ver el juego de luces dirigido solo a su rostro y hacer énfasis en la suavidad de la canción.

También “Jack The Ripper”, el cual fue fantástico al hacer una escenografía creativa con las luces y el humo. Y por supuesto, continuó esta racha particular con “Hold On to Your Friends” para seguir llenando de melancolía más de uno.

Para seguir ofreciéndonos reflexión personal al máximo, Mozzy cantó uno de sus últimos singles: “Spent the Days in Bed”, el cual a pesar de ser reciente, varios si lo recordaron y lo cantaron con fuerza -incluyéndome- y en el que el inglés, además de cantar con mayor pasión el final, también nos embrujó con la frase “be free, at last”.

 

Life Is a Pigsty

Pero nada de esto me prepararía para lo inesperado…cuando cantó “Life Is A Pigsty”. De por sí, esta es una de mis canciones favoritas, pero al no ser tan conocida como sus clásicos, me parecía difícil que la cantara. Como cosa del destino, siendo mi primer concierto realmente anhelado, Morrissey la cantó.

En ese preciso instante tuve que sentarme apenas escuché el primer segundo, el primer acorde, la primera melodía, porque ya de inmediato la identifiqué. Y sí, me senté por dos segundos porque sabía que los sentimientos iban a ser muy fuertes. Efectivamente lo fueron.

Morrissey la cantó a la perfección, tal cual que la versión grabada y hasta mejor. No pude evitar cantarla con él a toda fuerza, y por supuesto que grabé lo que pude, pero me costó. Al minuto ya tenía lágrimas en mis ojos y no era la única. De hecho, una fanática se montó en el escenario solo para abrazarlo, y él lo permitió, para que luego la bajaran los de seguridad y se esfumara entre el público.

Creo que este fue el momento más poderoso de la noche, sin duda alguna. La letra de esta canción es desgarradora e intensa. Es una oda al verdadero dolor, a la verdadera agonía, y un refugio musical que identifica a muchos, sobre todos a quienes padecen de depresión o similares. Al ser este tema algo tan delicado, no creo ser la única que lo escuchó en situaciones difíciles de su vida. Por eso, que lo toque en vivo es otra experiencia.

 

Momento de olvidar la tristeza y despedirnos

Luego de lo impactada que quedé con “Life is a Pigsty”, veía complicado que algo lo superara. En este instante él decide cantar “Something is Squeezing my Skull” para levantar un poco los ánimos de todos. De ahí le dio más fuerza al concierto con “Jacky’s Only Happy When She’s Up on the Stage”, otro de sus últimos singles que también ha sido bien recibido y ha tenido buenas críticas en varios portales.

Cabe destacar que en estos últimos momentos Morrissey destacó con más irreverencia, al romper su franela/polo sin que le importara nada, solo para darnos a entender que sigue teniendo la misma esencia de aquél jovencito británico ochentoso que tanto amaba bailar con flores.

 

El breve receso y Encore

Luego de un breve receso, fue el turno del final, el temido encore para muchos. En esta ocasión terminó con “Everyday is Like Sunday”, donde todos coreamos la canción con alegría para recordar a este genio musical, y por último nos dejó un sabor agridulce con “First of the Gang To Die”, no porque el tema fuese malo o no lo cantara bien, porque lo hizo excepcional, sino porque apenas terminó la canción se retiró rápidamente y muchos quedamos asombrados, queríamos más del artista. 

Aún así, antes de terminar pudo dar una pequeña reverencia con sus músicos para darnos a entender que están agradecidos con Perú por el recibimiento. Y si bien todos queríamos más de Morrissey en esta noche, hay que estar conscientes de que de todas formas el concierto fue valioso y fantástico, sobre todo para alguien rozando los 60 años.

¿Olvidarlo? De ninguna forma. Cuando ves a tus ídolos en vivo, no hay nada que lo pueda superar.

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